lunes, 24 de septiembre de 2007

Fujimori en Perú

El ex Presidente peruano, Alberto Fujimori ya se encuentra en suelo peruano, luego de que la Corte Suprema de nuestro país concediara la extradición por siete de los delitos por los cuales era requerido por la justicia de su país.
Como ya se ha señalado profusamente, esta sentencia es la primera a nivel mundial que concede la extradicción de un ex Jefe de Estado, sentando un precedente importante en temas de derechos humanos. Todo bien hasta aquí, pero surgen muchas interrogantes en este caso, desde mi punto de vista.
Para nuestro país, Fijimori era un "cacho", sin duda, pero para Perú lo es mucho más aún. Para el Presidente Alan García -a pesar de las palabras de beneplácito por la extradicción- lo mejor era que Fujimori se quedara en Chile y no generara todo el ruido interno que sin duda generará. Para Chile, que desea un escaño en la ONU en materia de derechos humanos, este caso le vino de perillas, pues ha quedado como un adalid de los DD.HH., pero para los que tenemos memoria recordamos su nula diligencia en los procesamientos al ex dictador Pinochet, esperando -al igual que todos los gobiernos de la Concertación- que la muerte borrara su recuerdo como efectivamente ocurrió. Aquí se aplicó lo que llamaría "observancia de un buen superior", esto es, la paz social.
No será fácil para Perú enjuiciar a Fujimori; cuenta aún con respaldo popular, su gobierno es recordado como exitoso por las clases más populares, terminó en la práctica con la guerrilla, etc., lo cual lleva a pensar que una parte importante de esa Nación no quedará conforme con su juicio.
En fin, le pasamos la pelota al gobierno peruano; ahora resta esperar si podrán dominarla adecuadamente o se harán un tremendo autogol, con insospechadas consecuencias políticas para esa gran Nación del norte.

jueves, 13 de septiembre de 2007

Violencia del 11 de septiembre

Algo pasa en Chile. Hay que detenerse a pensar el por qué de tanta violencia. Me parece muy claro que los disturbios acaecidos en la noche del 11 de septiembre poco o nada tienen que ver con dicha fecha, que pasa a ser una anécdota o, más bien, una excusa para descargar tanta violencia.
Que son delincuentes comunes, el llamado lúmpen, jóvenes e inclusos niños, o narcos, todos o en su gran mayoría ajenos al 11 de septiembre del año 1973, puede ser, pero cuál es su motivación, cuál es el origen de esa inusitada violencia contra todo y contra ellos mismos (saquear escuelas sólo va en desmedro de ellos); me parece que por ahí deberían ir las reflexiones de esta amarga jornada, que dejó un carabinero muerto y a otros varios heridos.
Posiblemente -según mi punto de vista- la causa de todo sea la enorme desigualdad de oportunidades, la gigantesca diferencia en los ingresos, la nula posibilidad de escapar de situaciones extremas, en fin, un odio contenido contra el sistema, que busca estas oportunidades para desahogarse. Es difícil hacer entender a los más necesitados (entre los que se incluye la clase media baja, que se asume sin futuro prácticamente) por qué el éxito que aparenta tener el país en sus grandes números no les llega a todos; como creer el discurso de que vamos bien, si la enorme mayoría de la gente no es partícipe de esa bonanza, que aprovechan sólo el gobierno y los grandes grupos económicos.
Me parece que nada tiene que ver el "11" con esta violencia, creo que es más profundo y por lo mismo, más preocupante. Creo que la gente está muy cansada de esperar por mejores oportunidades, las que no llegan por ninguna parte.
Aprovecho de comentar otro hecho que no debe ser pasado por alto, desde mi perspectiva. El impedir el paso de las marchas por Morandé -producto de la Molotov del año pasado- me parece francamente insólito y digno de otros tiempos. Incluso en dictadura era posible transitar por esa calle y rendir los homenajes pertinentes al ex Presidente Allende. Que ahora se restrinja el paso y se acordone y custodie como si estuviéramos en guerra me parece prepotente y provocador, muy distante del espíritu que la Presidenta Bachelet prometió para su gobierno. Esto claramente genera rechazo y violercia.

jueves, 16 de agosto de 2007

Terremoto en Perú

Perú, como hace tiempo no sucedía, ha estado en boca de todos aquí en Chile. A los recientes conflictos diplomáticos por la publicación de un mapa que altera los límites marítimos con nuestro país se suma el gran terremoto que afectó ayer a diversas localidades peruanas, con una magnitud de 7,9 en la Escala de Richter y que ha dejado más de 400 muertes y miles de heridos. Pisco, Chincha e Ica son las ciudades hasta ahora más afectadas por ese fuerte sismo que se sintió también en el norte de nuestro país.
A través de estas líneas les expreso toda mi solidadridad al pueblo peruano y mis condolencias a las víctimas.
El llamado "Cinturón de fuego del Pacífico" nos recuerda de tanto en tanto que la fuerza de la naturaleza es incontrolable. Ya hubo hace poco un terremoto en el norte chileno, pero hace más de veinte que no lo hay en la zona central y claramente, más temprano que tarde, habrá uno. Hay que estar preparados.

miércoles, 25 de julio de 2007

Y todo sigue igual

Este post se había postergado mucho. Y la razón era que no encontraba mayores novedades en el ámbito político. En un principio lo había titulado "Actualidad política", título que ya no viene al caso. En fin, todo sigue más o menos en lo mismo, con el Transantiago creando problemas transversalmente en todo el gobierno y claro en toda la población capitalina.
La adhesión al gobierno ha disminuido tal como se preveía, las regiones reclaman por los cuantiosos recursos asignados al transporte público (como si Santiago fuera Chile), las comisiones investigadoras de la Cámara de Diputados tratan de asignar responsabilidades, mientras que los oficialistas intentan brindar a éste y al anterior gobierno. Los informes que auguraban los problemas aparecen por todos lados y los ministros políticos tratan de defender lo indefendible. La derecha, por su parte, se soba las manos pues con esta y otras tonteras en diversos ámbitos ya se ven en La Moneda en el próximo período presidencial.
Es decir, lo mismo de siempre. Lástima por Soledad Alvear que ha estado muy activa y sigue figurando como uno de los políticos con más futuro. Lástima pues creo que Chile nunca más (o por lo menos no en un buen tiempo) votará por otra mujer para Presidenta. Y lástima por Michelle Bachelet que no ha podido hacer un buen gobierno.

miércoles, 18 de abril de 2007

Desaciertos del gobierno

Ayer el gobierno sufrió un nuevo y duro golpe, al no aprobarse el proyecto de depreciación acelerada en el Senado, el que deberá pasar a comisión mixta para su análisis por las comisiones de Hacienda de la Cámara baja y del Senado. Finalmente, y esto es a título personal, el proyecto será aprobado, pero no antes de negociar nuevas medidas que apunten a solucionar los verdaderos problemas de las pymes, que se han visto totalmente despreciadas por el actual gobierno.
Recordemos que este proyecto es parte importante del plan Chile Invierte, el que se supone va en directo beneficio de las pymes. Sin embargo, es mayoritaria la opinión -incluida la mía- que solo favorece a las grandes empresas, las que no necesitan más ayudas ni beneficios estatales.
Por lo mismo, me parece muy desacertado el lobby que ha realizado el gobierno con las grandes agrupaciones gremiales (CPC, entre otras) para que éstas traten de influir en los parlamentarios opositores, dejando una vez más fuera de las conversaciones a las pymes, las supuestas favorecidas por las medidas del plan Chile Invierte.
Y los desaciertos suman y siguen. Me parece poco adecuado el proyecto de ley que modifica la ley de enseñanza, especialmente en lo que respecta al lucro y a la selección. Esto provocará un desinterés del sector privado en la enseñanza, perdiéndose importantes proyectos educativos de calidad, al limitar la legítima ganancia, como en cualquier otra actividad productiva. Asimismo, la selección, evitando la discriminación, no puede quedar de lado. Lo que claramente debe pasar es que la subvención estatal debe ser diferenciada y no homogénea como hasta ahora, otorgando muchos más recursos a los sostenedores que trabajen con alumnos con mayores riesgos. Hay como una improvisación latente en el proyecto, que poco dice relación con la calidad de la educación, atacando factores anexos y no yendo al meollo del problema, que es la pobrísima calidad de la educación.
Pero los desatinos no se quedan allí. La Presidenta Michelle Bachelet, poco asesorada al parecer en temas comunicacionales, se ha despachado dos entrevistas en las que apela al instinto y a los sueños para gobernar. Mala cosa me parece. Si le hubiera hecho caso a su instinto no habría autorizado el funcionamiento del Transantiago en febrero pasado y duerme con un papel y un lápiz a la mano para anotar lo que sueña. ¿? Ambas declaraciones no la dejan muy bien parada como gobernante.
Y para no hacer eternos estos comentarios (o críticas derechamente), me referiré por último al gabinete, el que me parece no está muy afinado. Ricardo Lagos W. se mandó la más grande voltereta de los últimos tiempos al decir que no dijo lo que todos oímos en TVN sobre que el ex Ministro Espejo fue el responsable de poner en marcha el Transantiago. Luego tuvo que excusarse con todo el munco, incluido el propio Espejo y la presidenta de la DC, senadora Alvear. Y los Velasco tampoco lo han hecho muy bien. Belisario metió las patas hasta el fondo al nominar a una persona vinculada al caso Spiniak a dirigir ChileDeportes, la que duró menos de dos días en su cargo; y Andrés, el todopoderoso Ministro de Hacienda, no baja del Olimpo que le da su innegable capacidad técnica y no escucha las quejas sobre el tema pyme de parte importante del espectro político nacional, incluido importantes senadores oficialistas, como Ominami y Zaldívar. Y desacertado también en su constante desaire a asociados y agrupaciones de pymes, como Conapyme, que no ha sido escuchada en este importante tema.

viernes, 2 de marzo de 2007

Añoranzas

¿Qué pasó con nuestro Metro? Sólo hace unos meses atrás, seguía siendo un orgullo para nuestra ciudad. Cómodo y rápido. Limpio y expedito. Era un agrado subirse en verano para evitar el inclemente sol.
Ahora, en cambio, convertido en el eje principal del Transantiago, es un verdadero martirio. Y lo peor de todo es que estamos obligados a usarlo, pues la locomoción colectiva cubre un porcentaje mínimo de los antiguos recorridos (las añoradas micros amarillas, con todos sus defectos, siempre estaban disponibles: uno salía a la calle y tenía múltiples alternativas). Pero sigamos con el Metro; de ser el mejor medio de transporte, hoy no da un servicio de calidad, pues el hacinamiento es intolerable, los accesos pequeños crean largas colas, los andenes se hacen estrechos (espero que no suceda un accidente con la presión que ejerce la masa tratando de entrar a los trenes), se dificulta entrar a los trenes ya que la cantidad de gente que sale es demasiado -no sería mala idea destinar accesos únicos para salida e ingreso, de modo que mientras se desocupa por un lado se llena por el otro- en fin, es un desastre que se agravará aún más con la entrada de casi 700.000 escolares en las dos siguientes semanas y de los cientos de miles de universitarios que aun gozan de sus vacaciones, lo que hará colapsar totalmente ciertas estaciones y no veo cómo lo van a solucionar.
Pero no hay que cargarle todas las culpas al Metro, sino que al proyecto Transantiago en general, pésimamente diseñado (parece que las encuestas "origen-destino" que se hicieron en su oportunidad fueron contestadas por muy pocos santiaguinos, ya que al parecer en éstas se basaron para diseñar los recorridos).
Es muy claro que los mayores problemas se encuentran en las comunas periféricas, pero no es menos cierto que todos nos hemos visto perjudicados de una u otra manera. Mi caso, aunque viva cerca del Metro, es un vivo ejemplo. Para llegar a mi oficina, ubicada en pleno centro de Santiago, tenía a mi disposición al menos 10 recorridos de microbuses que me servían (me bajaba en Santo Domingo con Puente), por lo que llegaba en diez minutos a mi oficina. Para la vuelta, tenía aún más opciones en calle Merced, para llegar a mi destino (Providencia con Miguel Claro), además que tenía a mis pies el Metro que tomaba en días de lluvia o de mucho calor.
Hoy en día no existe ningún recorrido que me sirva (salvo dos que pasan por la Alameda y me dejan a seis o siete cuadras de mi trabaja), obligándome a tomar el Metro como única alternativa viable (Ok, me pueden decir que puedo caminar -total 2,5 Km hace bien y media hora de ejercicio me serviría para bajar de peso- o tomar taxi, pero no son las mejores opciones- encontrándome con las pésimas condiciones antes señaladas. Mejor calidad de vida, jamás; más rápido, quizás algunas veces.
Y este es un ejemplo nada de grave a decir verdad, que no se compara con lo que tienen que sufrir tantos otros que no tienen opciones, o que tienen que levantarse horas más temprano o caminar varios kilómetros y hacer varios transbordos, etc.
Se dice que la contaminación ha disminuido; que la congestión también; es cierto hasta ahora, pero me parece que todo ello se compensará con la enorme cantidad de autos que empezarán a circular por la ciudad, lo que llevará esos niveles de contaminación a los mismos de siempre o quizás más altos.
No me gusta ser tan crítico, pero la verdad es que no me ha gustado el Transantiago. Espero que funcione, que el cambio cultural a que se refieren las autoridades -que no ocupan por supuesto el Transantiago- se concrete y este sistema, más temprano que tarde, empiece a funcionar bien.

domingo, 28 de enero de 2007

La Pequeña Gigante

Nadie en Santiago ha podido sustraerse del embrujo de la "Pequeña Gigante", esa enorme y hermosa marioneta gigante que trae la compañía gala de teatro callejero Royal de Luxe, poniéndole broche de oro al festival de teatro "Santiago a Mil 2007".
Cientos de miles de chilenos (sí, muchos han venido de provincias especialmente para ver este espectáculo) han podido observar de cerca a esta maravilla, de siete metros de altura y con casi treinta toneladas de peso, que fascina por igual a chicos y grandes, de una ternura impresionante, tan bien accionada que pareciera viva. El trabajo de sus gestos, de sus ojos es simplemente genial, si se tiene la impresión que mirara todo a su alrededor.
Como podrán adivinar, he sido uno más de los que han caido rendido a su encanto. Tuve el privilegio de verla en la Plaza de Armas de Santiago, en la tarde del viernes pasado, desde un sexto piso, lugar que me daba una excelente perspectiva de todo lo que significado esto para Santiago. La gente reunida era impresionante. Se calculaba en más de 30 mil personas sólo en ese lugar, la que seguía admirada cada movimiento de la Pequeña Gigante, hasta verla acostarse y descansar en su enorme cama, para seguir al día siguiente con su tarea, encomendada por la propia Presidenta de la República, capturar a un gigante rinoceronte, el que -debido al nerviosismo de la ciudad- ha causado algunos destrozos por todo el centro de Santiago, tal como nos muestra la fotografía, de dos microbuses destruidos frente al Palacio de La Moneda.
La magia de la historia, la ilusión de ser parte de un proyecto tan vivo y cercano a la gente, la fuerza de la representación magistral que logran sus liliputenses operadores, se conjugan para crear un espectáculo como no se había visto nunca por estos lados. Familias enteras disfrutando de una fantasía colectiva que ha revolucionado la capital. En muchos puntos de ésta hay rastros del paso del asustado rinoceronte y todos queremos ser parte del momento en que la Pequeña Gigante lo encuentre y lo calme, sentirnos participando de una historia única y nuestra, que nos haga olvidar todos nuestros problemas y vivir por algunos minutos un verdadero cuento de hadas, en que todo es posible.
Sin duda, este ha sido un enorme acierto, con una covertura mediática impresionante, de un éxito insospechado aún para los propios organizadores, que debe hacernos pensar en muchísimas cosas, como país, como sociedad. Tratar de responder el por qué la gente se volcó en masa a ver este espectáculo, que prendió en todos los niveles de la población; explicarnos qué gatilló que todos hablaran de esta marioneta, que todos quisieran estar cerca de ella y que nadie quedara indiferente ante el paso de ella; intentar desentrañar que fibras tocó de la población que la animó a participar, a divertirse, en fin, muchas preguntas que deberán encontrar respuesta (a niveles sociológicos y sicológicos) que pueden servirnos para crecer como sociedad.

domingo, 14 de enero de 2007

No creo en el Transantiago

Definitivamente, no creo en el Transantiago, el nuevo sistema de transporte público que hará su ingreso formal y definitivo el próximo 10 de febrero en nuestra capital. Y menos en que se haya fijado una tarifa de $ 380 por los próximos seis meses. ¿A quién pretenden engañar? Con esta tarifa no puede financiarse el servicio, o alguien creerá que todos los transbordos -que serán gratuitos en un comienzo- se financiarán sin recibir dinero.
No me lo creo. No creo que haya habido una buena planificación. El Metro colapsará cuando empiecen las clases en marzo y esté todo el mundo en Santiago. Si ya es casi imposible usar el Metro en las horas punta (que tienen una tarifa alta para evitar tanta afluencia), qué sucederá en los primeros meses de funcionamiento, en que la tarifa alta bajará a $ 420 y se estima que llegará el doble de gente a las estaciones.
No veo solución para esto. No basta con tener más guardias y guías, pues las estaciones y los andenes no darán abasto simplemente. Parece que las autoridades no han ido a la Estación Tobalaba en las horas críticas, pues es simplemente un caos.
Pero volviendo al Transantiago, no me cabe duda que el sistema colapsará rápidamente y nos veremos enfrentados a innumerables soluciones de parche, como ocurre frecuentemente en Chile. Las tarifas deberían subir bruscamente para hacer viable el sistema, ya que, entre otros problemas, el sistema de pago con la tarjeta Bip provocará una merma de ingresos para las empresas operadoras, pues no se podrá controlar a todo el que sube a las ¿¡modernas?! máquinas que sirven los recorridos de acercamiento ni a las que cubren los tramos llamados troncales. En las horas puntas, muchas personas suben por las puertas traseras o empujándose por la puerta delantera, las que no podrán (y no querrán en muchos casos) pagar su tarifa. No podrán poner guardias ni inspectores para esto, lo que redundará en menores ingresos para los operadores, los que se verán forzados a subir las tarifas.
Y no quiero agregar nada respecto a los trayectos y sucesivos transbordos que nos veremos obligados a hacer para llegar a nuestros destinos, pues me parece contrario a la supuesta mejora en la calidad de vida que nos traerá este nuevo sistema. No me pueden decir que le mejorará la calidad de vida a un obrero que necesitaba tomar una sola locomoción para llegar a su destino (y quizás muchas veces iba cómodamente sentado, aunque el bus fuera lleno) y ahora deberá hacer varios transbordos -bus de acercamiento, luego un Troncal que lo llevará al Metro y quizás otro bus de acercamiento para llegar a su destino final- lo que implicará malos ratos, esperas, atochamientos y hasta un mayor tiempo de espera, sin contar que más temprano que tarde tendrá que pagar muchos de esos viajes que por ahora serán gratuitos.
Hay varios otros aspectos que me merecen reparos, pero sólo llegaré hasta aquí. En síntesis, no creo en el Transantiago.

sábado, 30 de diciembre de 2006

¿Qué nos dejó el 2006?

Estamos ad portas del nuevo año y como siempre sucede en esta fecha aparecen en todos los medios periodísticos y, en general, en cuanto programa radial o de TV que se precie de informar, los infaltables balances o recuentos de lo mejor o lo peor del año que se va, de esto o de aquello, de política o de deporte, de la Presidenta o del cine, en fin, de todo lo imaginable, cómo si nos interesara a todos recordar este año para siempre y tuviéramos que recurrir a otros para decirnos qué fue lo realmente importante del año que se va.
Luego de esta crítica prescindible, prefiero que mi memoria me engañe a mi nomás y que fije los recuerdos y hechos que a continuación expongo como los más relevantes del año.
En el ámbito político, tres hechos creo que marcarán este año a fuego: la llegada de Michelle Bachelet a la Presidencia de la República; los problemas de corrupción en el país y las denuncias sobre el mismo tema de personeros de la Concertación que finalizaron con la expulsión del PPD de Jorge Schaulsohn, y la muerte del ex dictador Augusto Pinochet (aún no he querido escribir sobre el particular, pero ya lo haré, falta madurar algunas ideas).
Ciertamente, el 2006 será recordado por la muerte de Pinochet, un acontecimiento mundial, largamente esperado.
En el ámbito deportivo, este año será recordado como el año de Colo Colo, a pesar de haber perdido la Copa Sudamericana. El haber obtenido los dos torneos nacionales y tener el privilegio de contar con Matías Fernández (elegido el Mejor Jugador de América del año por la tradicional encuesta que realiza un diario uruguayó, galardón que ya ganaron antes Elías Figueroa y Marcelo Salas, pero no jungando en Chile) hará inolvidable este año para el cacique. ¡Grande Colo Colo!
También merece destacarse, en lo que debe ser considerado el principal logro deportivo nacional de este año, el Mundial de Hockey patín ganado por nuestras "marcianas", torneo jugado en nuestro país (y no en España como dijo el presidente de la Cámara de Diputados, en el chascarro más grande del año) con la presencia de todas las potencias mundiales de la especialidad, lo que le otorga un gran mérito a esa verdadera hazaña. Debió ganar el premio de la crítica deportiva especializada, pero se impuso la "Matimanía".
Asimismo, la campaña de Fernando González no puede quedar fuera de lo mejor de esta año. Un mérito de nuestro mejor tenista que siembra grandes esperanzas para la temporada que empieza mañana en Adelaida.
El los ámbitos social y económico, no hay mucho de que vanagloriarse. La economía creció muy por debajo de las estimaciones oficiales; las expectativas eran altas para el 2006, ayudadas por condiciones externas extremadamente favorables, pero algo pasó que la economía nacional se desaceleró. ¿Falta de liderazgo y conducción? Quien sabe. Es necesario que la inversión se reactive y ahí tienen mucho que decir los empresarios, ya que las condiciones están dadas para crecer a tasas mayores.
Un tema que a mi parecer no ha sido atacado como corresponde es el de las pymes. Se ha hablado mucho de ellas, se han puesto en marcha varios paquetes de medidas con el objetivo de reactivarlas pero nada ha dado los resultados esperados. Mi impresión es que el diagnóstico ha fallado; está bien querer que las pymes se hagan más productivas y eficientes, que le metan TIC e innovación, pero esto sucede cuando están sanas, cuando disponen de recursos y no tienen pesadas mochilas que le impiden despegar, como les sucede a la gran mayoría con deudas previsionales, tributarias y pesados intereses bancarios. Por aquí está el problema, que se traduce en, por ejemplo, el desigual trata que reciben de la banca.
En el plano social, lo más recordado será la "revolución de los pingüinos". Las protestas estudiantiles que botaron al Ministro Zilic y que finalizaron en un Comité de estudio de reformas que en estas fechas entregó sus resultados, los que están en estudio. Aquí hay un problema demasiado grave que, lamentablemente, no veo que se solucione pronto. La educación en Chile está claramente en crisis. La PSU muestra las enormes diferencias entre los colegios particulares y los municipalizados. Gigantes, y cada vez es peor. Y que decir de la enseñanza universitaria. No puede ser que se lancen a la calle miles de jóvenes con cartones profesionales de universidades que les imparten clases una vez a la semana (los sábados en general) y obtengan títulos profesionales homologados por el Ministerio de Educación en menos tiempo que las U'es tradicionales. No puede ser. Impresentable.
Por último, para no hacer tan largos estos comentarios, en el plano internacional hay muchos hechos que marcaron el año, de los cuales quiero destacar sólo tres: el Mundial de Alemania 2006, que será más recordado por el cabezazo de Zidane que por el juego desplegado; la larga enfermedad (que a todas luces parece terminal) del eterno líder cubano Fidel Castro, y la ejecución del antiguo dictador de Irak, Saddam Hussein, ocurrida en la madrugada de hoy, en Bagdad.
Este es un breve repaso de lo más importante, a mi parecer, que ha dejado el año 2006. ¿Que opinas tú?

martes, 19 de diciembre de 2006

Tenemos dos nuevas Regiones

Desde hoy tenemos 15 Regiones en nuestro país: se han agregado las Regiones de Arica y Parinacota (en la imagen), que sale de la I Región, y la de Los Ríos, con capital Valdivia, que desaparece de la X Región.
Lo curioso es que la primera de las nombradas es la XV Región y la de Los Ríos es la XIV Región de Chile. Me surgen varias preguntas al respecto:
¿Por qué no respetar el orden geográfico y asignar el número menor a la Región del extremo norte del país? Si es por mantener los números pares e impares (para efectos electorales), viene al caso la siguiente pregunta:
¿No era más lógico darles los números XIII y XIV y en orden estrictamente geográfico, es decir, la de Arica con el numeral XIII y la sureña, con el número XIV?
Nuestra Región Metropolitana ha sido desde el inicio de la regionalización la décimotercera Región de Chile, pero no por eso tiene asignado el número XIII, que por lo visto no es considerado por nuestros legisladores.
Siempre se ha hablado de las doce regiones y del Área Metropolitana. ¿Ahora como se dirá: las catorce regiones (que tienen signados los números del I al XV ¿?) más el Área Metropolitana. Cualquiera pensaría que son dieciséis y no quince. En fin, me parece una solución no muy eficiente y que puede llevar a confusiones.
¿Y que pensaran nuestros hijos pequeños cuando les enseñen en el colegio que Chile está dividido administrativamente en 15 regiones, y que por el extremo norte partimos con la XV Región, la que limita con la I Región?
¿Cómo explicárselos?