lunes, 24 de noviembre de 2008

A propósito del reajuste del sector público

La semana pasada estuvo marcada por el paro de los funcionarios públicos enmarcado en las negociaciones por el reajuste salarial. La tosudez del Gobierno -representada por el intocable Ministro Velasco- se vio sobrepasada por la férrea defensa de los dirigentes, llegándose a un punto intermedio entre las propuestas de ambas partes (6,5% del Gobierno y 14,5% de la Anef), que dejó el aumento en un 10%, la cifra nominal más alta en más de una década.

Dejando de lado cuestiones políticas, que tiñen el debate, no aparece como una cifra peligrosa para el país, como lo quisieron hacer ver algunas autoridades ni tendrá mayor impacto inflacionario. El sector público representa menos del 10% de la fuerza laboral del país, y los sueldos de la gran mayoría no son muy altos como para que el impacto del aumento en 10% de sus remuneraciones pudiera tener un efecto. Sólo han recuperado algo de la pérdida adquisitiva de los últimos años y del presente que les ha propiciado la alta inflación, nada más que eso.

Pero lo que me motivó a escribir este post fueron las lamentables declaraciones de algunos Senadores de la República (felices con su 10% de aumento, que eleva sus ingresos a casi 8 millones de pesos), que criticaron a la Presidenta de la República por anunciar que buscaría quedar al margen de ese aumento salarial, junto con sus Ministros. La criticaron de populista y demagógica, con argumentos tan pobres como que el "impacto del reajuste es insignificante en términos de recursos fiscales" y que el "tema de distribución de la riqueza no se resuelve con ese tipo de gestos". Frases de los Senadores Ominami y Ávila, respectivamente.

Me parece una falta de respeto enorme dudar de la inteligencia de la Presidente al creer que su anuncio es motivado por los tristes argumentos esgrimidos por esos Honorables; claramente lo que busca Michelle Bachelet, en un gesto de realidad social -algo que los Senadores no perciben al parecer- es no ver incrementados sus ingresos en circunstancias que tantos compatriotas lo pasan mal con la crisis internacional y las alzas de alimentos. Solidaridad que le llaman, un concepto olvidado por esos parlamentarios que algún día se decían Socialistas. Por ahí va el anuncio de Bachelet y merece mi mayor respeto.

2 comentarios:

La Libélula dijo...

Palos porque bogas y palos porque no bogas, al parecer esa debe ser la filosofía política de estos dos personajes y que Ávila trate a nuestra presidenta de populista... mmm es en definitiva mirar la paja en el ojo ajeno y no fijarse en la tremenda viga que el tiene ...jajaja me fuí por los refranes pero es verdad.

Yve

Jose Luis C. dijo...

Dudar de la inteligencia de la presidenta Bachelet no es un tema de falta de respeto. sino que del más puro sentido común y análisis objetivo de sus actuaciones.
Aparte de su falta de inteligencia, sumemosle su resentimiento y deseo permanente de venganza politica, graficado en su inasistencia al acto de Jaime Guzmán.